Del despacho al caballete
Artia nace de un contable que decidió dedicarse a pintar. Y que ahora enseña a otros a hacerlo.
La historia de Ariel
Ariel Perez trabajaba como contable. Un día decidió dejar los números y dedicarse a lo que de verdad le apasionaba: el arte.
Hoy tiene más de 100 obras, sobre todo paisajes y retratos realistas. Es un pintor de detalle: las piezas más complejas le llevan uno o dos meses. Su obra se vende principalmente en Estados Unidos y en Barcelona, desde 1.000 hasta cerca de 10.000 USD.
Sabe lo que es aplazar lo que te importa. Por eso Artia está pensada para gente que cree que ya es tarde para empezar.

Lo que defendemos
- Oficio. La técnica se aprende con horas de caballete. El arte se demuestra, no se explica.
- Tu propio estilo. No enseñamos a copiar, enseñamos a decidir.
- Proceso. Terminar antes que perfeccionar.
- Detalle. Buen material, grupos cuidados, espacios bonitos.
- Cercanía. Exigentes con el oficio, nunca elitistas.
Aquí no pegamos plátanos en la pared. Aquí se aprende a pintar.
Pintar también es cuidar
Cada semana, Ariel enseña a pintar como voluntario en el Hospital Evangélico a personas mayores y a personas en rehabilitación.
De ahí nace nuestro programa para mayores: pintar como forma de aprender, compartir y sentirse orgulloso de algo propio.
El método Artia
Grupos reducidos
Para que el artista pueda corregir contigo, no desde lejos.
Programa con final
Cinco sesiones y una exposición. Algo más que una noche, algo menos que un curso de un año.
Pintar para pensar mejor
Atención, criterio y paciencia que te llevas fuera del taller.
Barcelona como inspiración
Una ciudad donde el oficio y el detalle están en cada fachada.
¿Pintamos juntos?
Escríbenos y te contamos cuál es el próximo grupo o evento.